Tú, yo y San Valentín. Haz que cada momento en pareja sea especial.

Con motivo del próximo 14 de febrero y su correspondiente día de “San Valentin”, hoy dedicamos nuestro blog a las relaciones de pareja que con independencia de sus diferencias, mantienen dimensiones en común cuyo origen y fin es el amor. Vamos a tratar de explicaros cómo se estructuran las relaciones de pareja y cuáles son sus dinámicas, esto es, cómo se relacionan los componentes de la pareja, con el fin de que podáis analizar vuestras relaciones y mejorarlas evitando así un monótono y aburrido San Valentín.

  1. Stenberg presentó en 1986 su teoría triangular donde explicaba tres dimensiones que constituyen el amor:

Intimidad: como aquellas conductas de acercamiento que lleváis en pareja y de los que surge el vínculo afectivo y el deseo de dar o recibir. Momentos en los que compartes con tu pareja reflexiones, miedos, deseos futuros, los abrazaros en el sofá una tarde gélida de invierno…

Pasión: física y psicológica que os hace sentir un gran deseo sexual y romántico. Por ejemplo, que no exista un rincón lo suficientemente frío, oscuro o tenebroso para dejar de besaros, tocaros, disfrutar del sexo…

Compromiso: con el fin de mantener la relación en los buenos y malos momentos. La lealtad establecida, el acuerdo en los proyectos de futuro, la fidelidad recíproca, las normas para la convivencia…

Como resultado de la combinación de estos tres componentes nos encontramos con la existencia de 7 modelos de pareja en la que podréis localizar la vuestra:

Cariño: relaciones basadas únicamente en una gran intimidad sin presencia de pasión y compromiso. Un ejemplo claro cuando ese amor se transforma más en una relación de amistad.

Encaprichamiento: propio del amor a primera vista donde la pasión aparece de forma única. Es el caso de un rollito pasajero de una o varias noches donde no existe mayor implicación que la sexual.

Amor vacío: presente en algunos matrimonios de larga duración donde la pasión y la intimidad se esfumaron pero se mantienen como resultado del compromiso entre ambos.

Amor romántico: muy característico de las relaciones cortas e intensas donde debido a la baja durabilidad de la relación las partes no llegaron a comprometerse.

Amor sociable: asociado a relaciones o matrimonios de larga duración donde el sexo pasa a un segundo plano pero cuya relación satisface a nivel más profundo.

Amor fatuo: donde el compromiso parte de la pasión de la pareja que no ha alcanzado aún un punto de intimidad significativo.

¿Has encontrado el tipo de relación que habéis mantenido hasta el momento? Bien. No os asustéis. Como habréis escuchado en millones de ocasiones y como los estilos de relación presentados os habrán hecho reflexionar, las relaciones pasan por una serie de fases que en cierto grado pueden estar influenciadas por la duración de éstas, pero en la que los únicos componentes determinantes sois vosotros.

Cualquier relación de pareja puede ser trabajada para alcanzar el estadio que más satisfaga a las partes que la componen. Es por ello, por lo que os animamos a trabajar vuestro amor cada día, dejando que San Valentín conviva con vosotros para alcanzar el “Gran Amor Consumado”: donde los tres factores del amor aparecen en su mayor intensidad.

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